2019

Prevención de Obesidad Infantil (Primera parte)

Elaborado por: Dra. María Isabel Hodgson Bunster

 

La obesidad en la población infantil y adolescente ha aumentado significativamente en las últimas décadas,  constituyendo un importante problema de salud pública.

Según  la FAO, la prevalencia de obesidad en menores de 5 años es entre  3,5  y 10% en  Latinoamérica. Argentina, Chile y México tienen las más altas tasas. En escolares y adolescentes, este flagelo es aún mayor, con prevalencias que duplican o triplican las cifras anteriores. La creencia que “un niño gordito es un niño sano” no es verdadera. El aumento en las cifras de obesidad infantil ha generado enfermedades crónicas, propias del adulto, a edades cada vez mas tempranas.

Los factores ambientales que promueven la obesidad son múltiples. Los más destacados son la sobrealimentación y el sedentarismo. La sobrealimentación sucede por el reemplazo de la lactancia materna por la artificial, y la introducción precoz de la alimentación complementaria. Además el cambio  en los hábitos de comer, al introducir alimentos altos en calorías, especialmente a base de grasas y azúcares refinados, favorece un consumo de nutrientes mayor a los requerimientos  y  el desarrollo de obesidad desde la niñez.  El sedentarismo es producto de las condiciones de vida moderna, al reemplazar  las  actividades  al aire libre por visitas a centros comerciales, e incentivar  el uso de la televisión y el computador como pasatiempos.

La familia es el principal agente para promover hábitos alimentarios y  patrones de actividad física sanos, constituyendo la principal herramienta preventiva de la obesidad.

A corto plazo, las complicaciones principales de la obesidad infantil son del ámbito psicológico (baja autoestima, dificultades de socialización y bajo rendimiento escolar), y en el ámbito médico, el desarrollo de dislipidemias, las alteraciones ortopédicas y hepáticas, las cifras tensionales elevadas y la intolerancia a la glucosa.

La obesidad de la infancia y adolescencia es de difícil manejo, por lo tanto, el ideal es prevenirla. Los mayores esfuerzos  deben orientarse a la entrega de contenidos educativos que estimulen hábitos de vida saludable, muchos de ellos incluidos en la educación escolar.

Palabras clave: Obesidad infantil, prevención, complicaciones, hábitos saludables.